Haz un inventario de lo que ocurre fuera del sistema
Lista las hojas de cálculo y tareas manuales que complementan al ERP. Pregunta qué necesidad cubre cada una. Algunas existen porque falta una funcionalidad; otras aparecieron por desconocimiento, permisos inadecuados o una configuración que dejó de servir.
Comprueba las opciones del sistema actual
Revisa con el responsable técnico qué necesidades pueden resolverse mediante configuración o integración. Distingue los cambios mantenibles de las personalizaciones que complican las actualizaciones. Pide un alcance y una estimación antes de comparar con una sustitución completa.
Incluye el coste del cambio organizativo
Migrar no consiste solo en trasladar datos. Hay que preparar al equipo, comprobar informes y definir cómo convivirán los sistemas durante la transición. Compara ese esfuerzo con el de mejorar la solución actual y documenta las limitaciones que seguirían existiendo.
Toma la decisión con criterios verificables
Define qué resultados necesitas conseguir y cómo los probarás. Si el sistema actual no puede cubrir los requisitos imprescindibles con un esfuerzo razonable, tendrás una base más clara para evaluar alternativas.